La Primera Sala del Supremo Tribunal Federal de Brasil condenó al expresidente Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por formar parte de una organización criminal armada.
Por cuatro votos contra uno el exmandatario fue sentenciado, al igual que los otros siete enjuiciados, involucrados en un plan para socavar las instituciones republicanas, luego de las elecciones de 2022, que derivaron en el triunfo de Lula, actualmente en el poder.
Con los votos a favor de la condena fueron de los jueces Alexandre de Moraes, Flávio Dino, Carmen Lúcia y Cristiano Zanin, Bolsonaro fue condenado por los delitos de organización criminal armada, tentativa de abolición violenta del Estado Democrático de Derecho, golpe de Estado, daño calificado por violencia y amenaza grave y deterioro del patrimonio catalogado.
La Casa Blanca había intentado obligar a Brasil a abandonar el caso a través de la imposición de fuertes aranceles, una investigación comercial y severas sanciones contra el juez del Supremo Tribunal que lo dirigía. En cambio, varios jueces brasileños criticaron los intentos estadounidenses de intervenir mientras votaban a favor de la condena.
Tras conocer la sentencia, el diputado brasileño Eduardo Bolsonaro, hijo del exPresidente, señaló que espera sanciones adicionales de Estados Unidos en contra de funcionarios brasileños por la condena a su padre. "Vamos a tener una respuesta firme con acciones del Gobierno de Estados Unidos contra esta dictadura que se está instalando en Brasil", señaló en una entrevista.
La condena de Bolsonaro se apoyó en montones de pruebas que demostraban que él y su círculo cercano habían pasado meses minando la confianza de los votantes en los sistemas electorales de Brasil y luego, tras perder por poco la votación de 2022, intentaron encontrar formas de mantenerlo en el poder.
Los planes preveían declarar un estado de excepción que habría disuelto el Supremo Tribunal, anulado el resultado de las elecciones y otorgado a los militares amplios poderes. También incluía un complot para asesinar al oponente de Bolsonaro, ahora presidente, Luiz Inácio Lula da Silva; al compañero de fórmula de Lula; y a Alexandre de Moraes, el juez del Supremo Tribunal que había supervisado las elecciones e iniciado varias investigaciones sobre Bolsonaro.
Bolsonaro dijo que no tenía conocimiento sobre algún plan de asesinato. Pero reconoció declaró que buscó formas dentro de la Constitución de Brasil para corregir lo que, según él, fue una elección robada. Hay que señalar que una investigación realizada por el ejército brasileño no encontró pruebas de fraude electoral.
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