Opinión Lun. 22 Mar. 2021

Base San Martín dotación 1993. "De aquella aventura, mi mejor tesoro"

Base San Martín dotación 1993. "De aquella aventura, mi mejor tesoro"
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El ex jefe de la Base San Martín recordó a la dotación de 1993. “Muchos fueron los motivos por los que debo enorgullecerme del equipo de trabajo que me entregó el Comando Antártico de Ejército, el IAA y la FAA para llevar a cabo la tarea de sostener el funcionamiento de la Base San Martín y sus respectivos proyectos científicos durante aquél añorado año 1993”, recordó.

 No existen aspectos de los que no deba estar agradecido por ello, el personal, todo, sin excepción en primer lugar era gente moralmente sana, voluntariosa, trabajadora y leal. En lo técnico impecable y creativo. En los aspectos de conducción disciplinado, buenos camaradas y leales y, más allá de todos ello, que de por sí es suficiente para agradecer a dios ese privilegio, en el aspecto personal, la dotación 1993 se comportó conmigo como jefe, pero primero como ser humano de manera extraordinaria, acompañando cada una de mis iniciativas, soportando cada una de mis injerencias (múltiples) y por último apoyando muy cercanamente mi lucha por la salud de Belén en los meses previos a la partida a la invernada. Todos, como un solo hombre estuvieron cerca uno de otro y todos de mi para salir delante de todas y cada una de las vicisitudes que debimos enfrentar.
Debo nombrarlos, ellos son: Mi segundo Miguel Monteleone, el jefe científico Walter Bonelli, el médico Martín Roqué, el Encargado Pirucho Lugones, el jefe de taller Horacio Vergara y su mecánico Horacio Bejarano, el operador de la radio estación, Máximo Cardozo, el carpintero Marito Ojeda, el cocinero Nacho Gimenez, el proyecto (logrado) de Infante Fernando Arancedo (Piqui Piqui), el patrullero y furriel Eduardo Melitón Mercado, los “alitas” Pascual Juarez y Daniel Reni y los auxiliares del LASAN Jorge Sirimarco y Fabián Briático. A todos y a cada uno un fortísimo abrazo y mi eterno reconocimiento a tan enorme voluntad de regresar a casa con el deber cumplido y la alegría de haber sabido convivir en tan extremas circunstancias.
Con ellos supimos llevar adelante las actividades previstas en el Plana Anual Antártico para la Base San Martín, pero además unificamos nuestras almas al acompañar a BOCHITA, EL TORDITO Y FABIÁN en aquella emotiva y trascendente Jura de la Bandera sobre el Pack de hielo Marino.
También afrontamos cientos, miles de kilómetros de patrulla y mantenimiento de refugios, sacamos tiempo y esfuerzo en momentos muy álgidos para apoyar a nuestros visitantes de Friburgo y hasta nos animamos a plantear un nuevo proyecto científico (Perito Moreno) que unió aún más los vínculos entre el AWI y el IAA, incluyendo ahora a la provincia de TDF.
No quiero olvidar aquel heroico “salvataje del Twin Otter T-85 de la FAA, que por traernos correspondencia de nuestros afectos metió su tren de aterrizaje en una grieta de hielo marino y a pesar de los riesgos, con gran esfuerzo e iniciativa, sanmartinianos y tripulación del Águila aunando fuerzas, logramos recuperarlo y posibilitar su regreso al “nido” de Marambio.
 También va mi agradecimiento por haberse jugado la vida, literalmente, para efectuar el rescate de aquel temporal que desprendió el Pack de Punta Rocas Rojas, aislando a parte de la dotación en el Refugio Plumerillo. Muchas vivencias, muchas angustias, muchas tensiones, fueron coronadas con el premio del “deber Cumplido” y después con saber que hemos dejado en nuestras espaldas un grupo de amigos que lo serían para toda la vida, como lo ha demostrado en vinculo permanente y la reunión de Ushuaia 2013, para celebrar los 20 años de aquella jura histórica en Base San Martín.
NUEVAMENTE GRACIAS SEÑORES, SIN USTEDES, NO HUBIÉRAMOS PODIDO CUMPLIR CON NUESTRA MISIÓN… Y, HOLGADAMENTE, COMO SE HIZO
ME FUI CON UN EQUIPO DE TRABAJO Y REGRESÉ CON UN TESORO DE AMIGOS…




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