Opinión Mar. 21 May. 2019

"No hay proyecto de Provincia sin un proyecto de Nación"

"No hay proyecto de Provincia sin un proyecto de Nación"
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Nuestra provincia ha debido navegar en su breve historia entre dos modelos nacionales en pugna. El primero es el que le asigna al estado una fuerte presencia para distribuir recursos y asignar prioridades y el segundo, un neoliberalismo de fronteras abiertas y concentrador de riqueza.

Nota de opinión de Luis  Moreno:
 
 
Queridos amigos, nuestra joven provincia ha tenido gobernadores de distintas tendencias políticas, pero ninguno de ellos ha tenido tanta gravitación en la vida de los fueguinos como las políticas desplegadas desde el poder central. ... Y ello, debemos asumirlo, no es una suerte de sortilegio, sino que es el resultado fáctico de una organización nacional centralizada en la que confluyen intereses que irradian sus consecuencias hacia todos los rincones de nuestro país.
 
 
 
Pero si bien esa es la regla, en nuestro caso, como en ningún otro, la dependencia de las decisiones del poder central define nuestro destino sin atenuantes.... Tierra del Fuego tiene cinco puntos estratégicos: industria, hidrocarburos, subsidios diferenciados, Antártida y Malvinas… Todos ellos, sin excepción, dependen directamente de las directrices de Balcarce 50.
 
 
 
Bajo estas circunstancias es posible advertir, sin mucho esfuerzo, que nuestra provincia ha debido navegar en su breve historia entre dos modelos nacionales en pugna.  El primero es el que reconoce como principio esencial la fuerte presencia del estado para distribuir recursos y asignar prioridades, cuyos ejemplos contemporáneos pueden referenciarse en la primera etapa del gobierno de Alfonsín y en el ciclo denominado “Kirschnerista”; y el segundo, un liberalismo de fronteras abiertas, con aplicación de políticas neoconservadoras, que tiende a la concentración de riqueza y al achicamiento de los espacios geográficos,  vigente en la época de la dictadura militar, en la década de los ’90 y en la actual gestión.
 
 
 
Sin duda, los ciclos que responden a este último esquema, han sido particularmente perjudiciales para Tierra del Fuego. Debe recordarse los intentos del régimen militar, allá por noviembre de 1982, de eliminar de un plumazo la ley 19640 fundamentada en la frase del ministro de economía de Bignone, Jorge Wehbe, “nosotros defendemos la soberanía con la moneda no con las industrias” y, con más actualidad, la política desplegada por el presidente Menem hasta la implosión del gobierno de De la Rua, ya no solo esta vez poniendo en crisis la industria instalada, sino también los subsidios históricos que compensan nuestras deseconomías, como además el régimen financiero mediante la aplicación de pactos fiscales, y en materia de política exterior la política de entrega de Malvinas a través del denominado “paragua de soberanía”.
 
 
 
Sin lugar a dudas Macri, como último actor de este modelo merece un párrafo aparte, no solamente por ser quien hoy materializa la aplicación de las políticas características del neoconservadorismo, sino por el hecho de ser el precursor de acciones que han conducido al indisimulable deterioro de todas las variables que definen nuestro destino como estado federal. No se necesita ser estadista para advertir que la apertura de la economía destruye la industria local, que el fiscalismo sin atenuantes elimina nuestros subsidios compensatorios, que la política energética define nuestros precios de servicios, que los "pactos fiscales" recienten nuestra recaudación, o que la genuflexión hacia los centros de poder internacional debilita nuestra posición sobre Malvinas y Antártida.
 
 
 
Y la verdad, para ser sincero, sin especulaciones de ninguna naturaleza, nadie puede decir (exceptuando los que amañadamente pretenden justificarlo) que del arqueo de la actual gestión nacional pueda sacarse algún saldo positivo. Por el contrario. El sector público y privado de tierra del fuego han sido atacados por el despliegue de sus políticas con igual intensidad. Y por supuesto, ni hablar de la gente, que ha sido afectada por medidas impiadosas que deterioran substancialmente la calidad de vida.
 
 
 
Pero si este inventario de daños no fuera suficiente, su gestión también se emperró en intentar demoler las bases estratégicas del reclamo histórico sobre Malvinas, cediendo posiciones, e incluso hasta reconociendo legitimidad al gobierno usurpador que los británicos tienen en nuestras islas, además de incurrir hace pocos días en una licitación de las áreas petroleras off shore de la Cuenca Malvinas Oeste que fue adjudicada a empresas británicas (Se trata de la mayor concentración de áreas ganadas por empresas privadas originarias de un solo país, en este caso, Reino Unido). Un tema que además de afectar nuestros sentimientos más profundos como argentinos, también, por propiedad transitiva, afecta nuestro territorio provincial ya que ellas pertenecen al archipiélago austral. (Es importante señalar, sobre este último punto, que la reacción inmediata del gobierno de la provincia y de los municipios, instando acciones legales, ponen de relieve que sobre la cuestión Malvinas no existen fisuras políticas).
 
 
 
La contracara del actual proceso indudablemente es la defensa de un proyecto de nación que defienda los principios históricos de un desarrollo inclusivo en términos geográficos  y soberano en sus decisiones macroeconómicas. TENGAMOSLO PRESENTE.
 
 
 
Luis Moreno es autor de los libros: “Los Tiempos de Tierra del Fuego”; “La deuda de Tierra del Fuego”; “Como salir de la crisis” y “El desafío de la Patagonia”.

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