Internacional Vie. 22 Feb. 2019

Cumbre antipederastia sin precedentes en el Vaticano

Cumbre antipederastia sin precedentes en el Vaticano
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Con las palabras del Santo Padre se inició ayer el Encuentro sobre “La Protección de los menores en la Iglesia”. “El Pueblo de Dios espera medidas concretas y eficaces”, les dijo Francisco a los Obispos de todo el mundo se reúnen en el Vaticano para abordar los miles de casos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes y religiosos. En el inicio el Papa les entregó una lista de 21 puntos de reflexión, formulados por las distintas Comisiones y Conferencias Episcopales.

Nuestro encuentro está cargado por el peso de la responsabilidad pastoral y eclesial que nos obliga a discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda, cómo afrontar este mal que aflige a la Iglesia y a la humanidad. El santo pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no simples y obvias condenas, sino medidas concretas y eficaces por disponer”, dijo el Papa Francisco al inicio del Encuentro sobre “La Protección de los menores en la Iglesia”, en el Aula Nueva del Sínodo, en el Vaticano.
 
Dirigiéndose a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo y a los demás participantes en este Encuentro, el Santo Padre dijo que, “ante la plaga de abusos sexuales perpetrados por hombres de Iglesia contra los menores, he pensado en interpelarlos a ustedes, Patriarcas, Cardenales, Arzobispos, Obispos, Superiores Religiosos y Responsables, para que todos juntos nos pongamos a la escucha del Espíritu Santo y con docilidad a su guía escuchemos el grito de los pequeños que piden justicia”.
 
Francisco pretende implantar un protocolo de actuación común en todos los obispados del mundo para prevenir estos abusos y acabar con el encubrimiento. Según estimaciones de las asociaciones de víctimas —con datos de comisiones de investigación estatales y eclesiales—, podrían ser entre 50.000 y 100.000 menores los que han sufrido maltrato físico y sexual en instituciones católicas en el mundo.
En las sesiones de trabajo estarán presentes 10 mujeres en representación de las órdenes religiosas femeninas, además de dos funcionarias del Vaticano. En total habrá 160 participantes. Además algunas víctimas que contarán en primera persona su historia de abusos.
Francisco entregó una lista de 21 puntos de reflexión:
1. Elaborar un vademecum práctico en el que se especifiquen los pasos a seguir por la autoridad en todos los momentos clave de la aparición de un caso.
2. Proveerse de estructuras de escucha, compuestas por personas capacitadas y expertas, donde se realiza un primer discernimiento de los casos de presuntas víctimas.
 
3. Establecer criterios para la implicación directa del Obispo o del Superior Religioso.
 
4. Implementar procedimientos compartidos para el análisis de las acusaciones, la protección de las víctimas y el derecho de defensa de los acusados.
 
5. Informar a las autoridades civiles y a las autoridades eclesiásticas superiores de acuerdo con las normas civiles y canónicas.
 
6. Revisar periódicamente los protocolos y normas para salvaguardar un ambiente protegido para los menores en todas las estructuras pastorales; protocolos y normas basados en los principios de la justicia y la caridad, y que deben ser integrados para que la acción de la Iglesia, también en este campo, se ajuste a su misión.
 
7. Establecer protocolos específicos para el manejo de las acusaciones contra los Obispos.
 
8. Acompañar, proteger y atender a las víctimas, ofreciéndoles todo el apoyo necesario para su completa sanación.
 
9. Aumentar la conciencia de las causas y consecuencias del abuso sexual a través de iniciativas de formación permanente de obispos, superiores religiosos, clérigos y agentes pastorales.
 
10. Preparar caminos para la atención pastoral de las comunidades heridas por los abusos, así como caminos penitenciales y de recuperación para los culpables.
 
11. Consolidar la colaboración con todas las personas de buena voluntad y con los medios de comunicación para poder reconocer y discernir los casos verdaderos de los falsos, las acusaciones de las calumnias, evitando rencores e insinuaciones, rumores y difamaciones (cf. Discurso a la Curia Romana, 21 de diciembre de 2018).
 
12. Elevar la edad mínima para contraer matrimonio a 16 años.
 
13. Establecer disposiciones que regulen y faciliten la participación de expertos laicos en las investigaciones y en los diferentes grados de juicio de los procesos canónicos sobre abuso sexual y/o de poder.
 
14. El derecho a la defensa: también es necesario salvaguardar el principio de derecho natural y canónico de la presunción de inocencia hasta que se pruebe la culpabilidad del acusado. Por lo tanto, es necesario evitar la publicación de las listas de los acusados, incluso por parte de las diócesis, antes de la investigación previa y la condena definitiva.
 
15. Respetar el principio tradicional de proporcionalidad de la pena con respecto al delito cometido. Dictaminar que los sacerdotes y obispos culpables de abuso sexual de menores abandonen el ministerio público.
 
16. Introducir reglas concernientes a los seminaristas y candidatos al sacerdocio o a la vida religiosa. Para esto, introducir programas de formación inicial y permanente para consolidar su madurez humana, espiritual y psicosexual, así como sus relaciones interpersonales y su comportamiento.
 
17. Para los candidatos al sacerdocio y a la vida consagrada, se ha de realizar una evaluación psicológica por parte de expertos cualificados y acreditados.
 
18. Indicar las normas que rigen el traslado de un seminarista o de un aspirante religioso de un seminario a otro; así como de un sacerdote o religioso de una diócesis o congregación a otra.
 
19. Formular códigos de conducta obligatorios para todos los clérigos, religiosos, personal de servicio y voluntarios, con el fin de definir límites apropiados en las relaciones personales. Especificar los requisitos necesarios para el personal y los voluntarios, y verificar sus antecedentes penales.
 
20. Ilustrar toda la información y datos sobre los peligros del abuso y sus efectos, sobre cómo reconocer las señales de abuso y cómo denunciar a las sospechas de abuso sexual. Esto debe hacerse en colaboración con los padres, profesores, profesionales y las autoridades civiles.
 
21. Donde aún no se ha hecho, es necesario instituir un organismo de fácil acceso para las víctimas que deseen denunciar los delitos. Un organismo que goce de autonomía también con respecto a la autoridad eclesiástica local, y que esté compuesto por personas expertas (clérigos y laicos), que sepan expresar la atención de la Iglesia a aquellos que, en este campo, se consideran ofendidos por actitudes inadecuadas por parte de clérigos.
 
“El santo pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no solo condenas simples y obvias, sino medidas concretas y efectivas", exclamó Francisco.
El  Pontífice alentó a comenzar este “camino armado con la fe y el espíritu de máxima parresía, valentía y concreción” y para ello, los participantes recibieron un documento preparado por diversas Comisiones y Conferencias Episcopales, sobre el cual el Papa explicó que son importantes criterios “líneas guías para ayudar a nuestra reflexión” que son “un punto de partida” que no quita “la creatividad que debe haber en este encuentro”.
 
Finalmente, el Santo Padre pidió al Espíritu Santo “sostenernos en estos días y ayudarnos a transformar este mal en una oportunidad de conciencia y de purificación” y a la Virgen María para que los “ilumine para buscar curar las graves heridas que el escándalo de la pedofilia ha causado, sea en los pequeños que en los creyentes”.

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