Opinión Vi. 07 Abr. 2017

¿Hacia dónde debe crecer Ushuaia?

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Es una pregunta que parece tener varias respuestas, tantas como intendentes y concejales han pasado por nuestro municipio. El caso es que en esta gestión tenemos un intendente que dice "hacia el norte" y un concejal que dice "hacia el Este". En el medio hay innumerables atractivos naturales, culturales, turísticos y potenciales actividades que pueden verse afectados.

¿Hacia dónde debe crecer Ushuaia?


Es una pregunta que parece tener varias respuestas, tantas como intendentes y concejales han pasado por nuestro municipio.

El caso es que en esta misma gestión tenemos un intendente que dice "hacia el norte" y un concejal que dice "hacia el Este". La mayoría de los concejales han aprobado esta dicotomía.

En el medio hay innumerables atractivos naturales, culturales, turísticos y potenciales actividades que pueden verse afectados.

El Concejal Juan Carlos Pino pretende hacernos creer que para desarrollar a la ciudad de Ushuaia es indispensable extender el ejido urbano multiplicando varias veces el actual y no mostrar un solo plan que permita evitar los problemas urbanos que hoy sufrimos o la construcción de barrios improvisados, como el que está creciendo en la Ruta J o en los límites de la actual ciudad.

Muchos de estos "grandes estadistas", además se autocalifican como precursores de un supuesto desarrollo, sin el que los simples mortales hoy viviríamos en taperas improvisadas y con taparrabos. Pero no se hacen en nada responsables del deterioro del paisaje natural y urbano de una Ushuaia que refleja claramente, los desatinos de políticas inadecuadas.

Alguien se los debe decir, porque parece que lo ignoran: Ushuaia tiene serios problemas urbanos y ambientales. Muchos de ellos irreversibles. No se solucionan extendiendo el problema, sino planificando de otra manera, con una mirada que exige ideas innovadoras, seriedad y responsabilidad. ¿Alguien puede creer que no vamos a replicar los problemas de Ushuaia en otros sectores, cuando hoy está ocurriendo lo mismo en la Ruta J, sin ningún control?.

Pero como lamentablemente siempre habrá gente que no tiene su propia vivienda, este tipo de proyectos, ampliar casi ilimitadamente el ejido urbano,  suena como abundante agua para el sediento.

No será la primera ocasión en que esos mismos políticos hacen la vista gorda ante la ocupación irregular, incluso en ocasiones hasta la alientan. Para ofrecerle, en las próximas elecciones, la titularidad de esas tierras, en las próximas los accesos, en la otra los servicios y en una cuarta o quinta, el asfalto.

Por si fuera poco tenemos que darles las gracias por destruir urbanísticamente la ciudad y felicitarlos por creer que la única manera de atraer turistas, es construir algo sobre lo que vienen a ver y disfrutar.

Ahora parece que la solución para los problemas urbanos de Ushuaia, pasa por hacer caso omiso de los "planes estratégicos" y extender, la problemática que tenemos en Ushuaia, hasta Almanza. A diferencia de lo que nos dijeron hace unos pocos meses, que era suficiente con extendernos un poco hacia el norte.

Pero además tienen la caradurez  de hablar de "desarrollo turístico", como si quienes nos visitan, vinieran a conocer El Escondido, las canteras desparramadas por donde se le ocurrió al ocasional constructor o la "planificación urbana" de la Ruta J, Tolhuin o Almanza.

Prometen tierras, expanden la comunicación a través de una docena de punteros políticos y en un par de días, disponen del aplauso de miles de vecinos que, honestamente reclaman su derecho a un pedazo de tierra. ¿Imaginan la respuesta de esos necesitados vecinos, cuando le vas a hablar de paisaje, medio ambiente, atractivos culturales o turismo?

Nadie duda que hacen falta tierras, viviendas y respuestas para algo que es un derecho de cualquier ciudadano. Pero cabe preguntarnos si la contrapartida debe ser la destrucción de toda la naturaleza que nos rodea, de los recursos en que se sustentan otras actividades. Porque, además de viviendas, hace falta trabajo, por si lo olvidaron.

Pero este proyecto tan insistentemente presentado, genera otros interrogantes.

¿Es ésta una expansión planificada?. ¿Si es así, quienes participan de la planificación urbana hasta la zona de Almanza?. ¿Qué haremos con toda la zona del Valle Tierra Mayor, donde se encuentran los centros invernales, zonas de reserva turística y paisajística?. ¿Qué se esconde detrás de este proyecto, cuál es su verdadero objetivo?. ¿De dónde sale ese argumento reiterado que hay que extender el ejido para construir la ruta 30, si los primeros kilómetros se construyeron hace décadas y fuera del ejido urbano?. ¿Será que el municipio dispondrá de fondos que hoy no tiene, para construir esa ruta, urbanizar decenas de kilómetros  y/o custodiar toda la región?. ¿Será acaso que el control que hoy no ejerce el estado provincial, a punto que se están ocupando tierras "espontáneamente" en la Ruta J y en el Valle Tierra Mayor, podrá ejercerlo el municipio, que debe hacer milagros para controlar el Dos Banderas?. ¿Será todo esto una estrategia que disimula un formidable negocio inmobiliario?. ¿Es posible que un concejal sea quien conduzca el destino de la planificación de toda la zona, colocando a todos los demás ciudadanos, planificadores, instituciones, autoridades, en simples testigos?. ¿Será que deberemos resignarnos a ver replicar "El Escondido", por todo el Valle de Tierra Mayor, Ruta J, mientras que las costas al Canal Beagle, transformadas en formidables negocios inmobiliarios?. ¿Qué tipo de desarrollo turístico encierra en su cabeza el concejal Pino?. 


Éstas y muchas otras preguntas parecen no tener respuesta.




Julio César Lovece
Fundación Ushuaia XXI

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