Opinión Ju. 31 Jul. 2014

Qué Ushuaia queremos?

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Una reflexión de Julio César Lovece de Fundación Ushuaia XXI, para pensar en la Ushuaia que queremos.

La conformación de la sociedad fueguina ha sido singular, diferente al de muchas provincias de nuestro país, quizás por ello se encuentre tan atomizada. Por lo tanto la pregunta que nos hacemos en el título de esta nota, no hallará fácil respuesta. Seguramente cada uno pretenderá que Ushuaia sea lo más parecida posible a su lugar de origen y para quienes somos nativos de esta provincia, que sea como lo fue en el pasado.

El paisaje urbano merece, para muchos, el mismo escaso cuidado que le dispensan al paisaje natural. Quizás el mejor ejemplo de lo dicho lo veamos reflejado en la planificación urbana y en su edificación. Muchos arquitectos con experiencia en la zona, aún saben rescatar atinadamente en sus proyectos el perfil fueguino, que tiempo atrás supo prevalecer. Hay muy buenos ejemplos que invito a descubrir.

Pero me pregunto, si muchos profesionales son sensibles de ello, cómo es posible que otros sean tan insensibles, construyendo bodoques cuadrados que hasta en Buenos Aires serían mal vistos. Imitando materiales inexistentes en la zona, balcones que jamás se usan o, aún peor, estilos extrañamente futuristas que nos hacen desconfiar del futuro.

Será esa la Ushuaia que queremos?. Sin identidad, con escasas características propias, mirando a lo que se hace en el norte o en el extranjero? Existen barrios en nuestra ciudad en los que podemos hallar todos los estilos arquitectónicos, desde los típicamente porteños, los "afueguinados" y hasta del Mediterráneo, llevándonos a concluir que todo vale y que cada uno de nosotros, nos imaginamos una Ushuaia diferente.

He escuchado a altos políticos y funcionarios expresar que Ushuaia debería ser como Suiza. Imposible ya que aquí viven argentinos, no suizos precisamente, además carecería de autenticidad. Mientras otros viven exportando elementos o ideas extranjeros como si las realidades, geografías y personas, fueran las mismas.
En definitiva, deberíamos esmerarnos en que Ushuaia sea lo más parecido a Ushuaia.

En estas mismas semanas, un bien intencionado y esforzado grupo de vecinos y profesionales, se hallan actualizando el Plan Estratégico Ushuaia, aunque no me queda en claro si cumplimos con el anterior; pero mientras se nos invita a pensar en la ciudad del futuro, se continúan tomando decisiones que marcarán definitivamente dicho futuro, con acciones y políticas que es muy posible, colisionen con las propuestas del mencionado Plan. Acciones que nos llevan a concluir que, mientras miramos de reojo a Suiza, cada día nos parecemos más a Las Vegas. Que mientras convocamos al diseño de un plan, lo que sigue prevaleciendo son las decisiones políticas y mientras mucha gente propone, por ejemplo,  ideas y respeto por nuestros espacios urbanos, todo dependerá del humor del funcionario de turno, quien puede permitirse enajenar ideas y espacios públicos con absoluta libertad.

Son reflexiones a las que me han llevado esas pantallas gigantes, sostenidas con enormes estructuras de hierro, dos en la San Martín y una en Maipú. Seré el único que se pregunta: qué tiene que ver eso con Ushuaia?, espero que no. Más aún cuando la recientemente instalada en el edificio municipal, ocupa un espacio que supo lucir un hermoso mural del recientemente fallecido Arq. Clorindo Testa. Eso, a no dudarlo, es todo un símbolo en la  "imagen de ciudad", que algunos pretenden imponer.

Me pregunto si no violan el espíritu de algunas ordenanzas, estas antiestéticas y tan norteamericanas pantallas, ya que si a los automovilistas no se nos permite distraernos, mientras manejamos, ni siquiera con un celular, cómo es posible que se nos permita distraernos con tan enormes mamotretos, reflejando las más variadas luces e imágenes.

Qué viene después de esto a la hora en que, nuestros funcionarios y profesionales, piensen en la Ushuaia que queremos. Es que sólo se les ocurre copiar los malos ejemplos? porque si se trata de copiar podemos enumerar proyectos y desarrollos urbanos maravillosos, en varios lugares del mundo.

Los invito a soñar, aunque más no sea para olvidarnos por un rato de los edificios en forma de cubos, luces de neón, publicidad estática, contenedores y pantallas gigantes multicolores, una contaminación visual que más que sueño, parece a una pesadilla.



Julio César Lovece
Fundación Ushuaia XXI

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