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Jueves, 23 de febrero, 2012

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Temporada de Incendios Forestales en Tierra del Fuego : Posición de la Fundación Ushuaia XXI

Temporada de Incendios Forestales en Tierra del Fuego : Posición de la Fundación Ushuaia XXI
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No es esto un balance, una conclusión, tampoco un erudito informe sobre las estrategias que se deberían haber llevado a cabo a la hora de combatir los incendios forestales. Respetamos a los técnicos y principalmente a los brigadistas locales y provenientes de otras provincias de nuestro país que lucharon (y luchan) denodadamente en contra del fuego

Julio César Lovece
Fundación Ushuaia XXI                      

 

Sin embargo no podemos menos que emitir una reflexión con el exclusivo objeto de fundamentar la importancia de la pluralidad de voces y la movilización ciudadana, además de intentar desmitificar algunas opiniones que se multiplicaron una vez desatada la temporada de  incendios en nuestra provincia. Debemos comprender que muchas críticas, fueron fruto de la desesperación al observar la gravedad de los hechos, del cariño motivado por la belleza de esas zonas y las dudas alimentadas por la permanente incapacidad del gobierno provincial de comunicar estas cuestiones adecuadamente.
Que en este contexto algunos cuestionamientos populares o mediáticos, carecieron de los conocimientos requeridos a la hora de juzgar la tarea de los técnicos a cargo del operativo, es cierto. Pero también estos técnicos y principalmente las autoridades responsables, deberían hallarse más dispuestos a transitar esporádicamente el camino de la autocrítica, además de aceptar que la participación y preocupación espontánea de parte de la ciudadanía, debería ser reconocido como un valor trascendental de la democracia. Hay políticos a los que sólo les caen bien las manifestaciones populares, cuando se trata de aplaudirlos o votarlos.
La Fundación Ushuaia XXI ha preferido, como en otros tantos debates, nutrirse de información antes de lanzar una opinión, más aún siendo neófitos en el tema. En oportunidad de conversar con la Sra. Gobernadora y otras autoridades gubernamentales, hemos preferido la cordura y sólo hablar de aspectos de los que efectivamente podemos opinar. Hoy son estas las primeras cuestiones que sugerimos:
Considerando las características de nuestra sociedad, las que resultaría extenso enumerar en esta ocasión, las muy escasas campañas de sensibilización y concientización resultan, además de inadecuadas, absolutamente insuficientes.
Exactamente lo mismo podemos afirmar respecto de la vigilancia y los controles, más aún en épocas estivales y de sequía como las de esta temporada estival.
No informar adecuadamente respecto de un problema, es adueñarse exclusivamente del mismo o informar cuando la situación nos desborda, además de una falta de respeto hacia la ciudadanía, parece negligencia.
Se deberían difundir más asiduamente las responsabilidades a las que nos tiene obligados la legislación en vigencia y aplicar las penalidades, con mucha más rigurosidad a quien corresponda.
Respecto de esta última reflexión, podemos agregar que nuestra sociedad es absolutamente adolescente, muy proclive a demandar y poco amiga de respetar, por lo tanto se debería dejar de hacer proselitismo flexibilizándolo todo, una manera de madurar es conociendo los límites.
En cuanto a las cuestiones técnicas de las que mucho se ha hablado, hemos preferido nutrirnos de la opinión de un experto, uno de los autores del Plan Nacional de Manejo del Fuego (PNMF) en la década del ´90 y reconocido en el país y el exterior a la hora de hablar de incendios forestales. Se trata del Sr. Felipe Ivandic, un fueguino, hoy radicado en el norte de la Patagonia.
Luego de consultar al nombrado es que nos atrevemos a comentar lo siguiente:
 
Ante un incendio forestal cada institución debe cumplir con el rol para el que ha sido creada. El voluntarismo no puede superar o entorpecer a la organización y si ésta es adecuada y está bien conducida, se transforma en una excelente herramienta.
El PNMF tiene una coordinación nacional en Buenos Aires y seis delegaciones en el interior del país, dispone de aviones modernos de pequeño y mediano porte muy ágiles y que pueden ser desplazados a cualquier parte del país en apoyo de las cuadrillas terrestres. De la misma manera se cuentan con recursos humanos de mucha experiencia regional, principalmente en el norte de la Patagonia.
De todas las provincias Neuquén, Córdoba y aparentemente Buenos Aires, disponen de aviones o helicópteros propios. Los medios aéreos, como cualquier otra herramienta, en muchas ocasiones pueden ser indispensables, pero las variables climáticas, las características topográficas y la estructura vegetal, que combinadas definen el comportamiento de los incendios, muchas veces los tornan ineficientes o innecesarios. Consecuentemente, de lo único que no se puede prescindir es de suficientes, bien entrenadas y capacitadas brigadas forestales, ya que son éstas las que siempre terminan por controlar y extinguir el fuego.
Podemos afirmar que el trabajo de los brigadistas, como el de los bomberos, es de los más peligrosos del mundo. Si bien ambas profesiones tienen  puntos básicos en común, la formación de sus cuadros difiere bastante.  Los bomberos urbanos, están capacitados y entrenados para intervenir en multiplicidad de incidentes complejos, pero generalmente actúan por lapsos cortos, en ambientes más o menos limitados. Controlan los fuegos aplicando principalmente agua pura o combinada con otros agentes extintores. Por su parte, los Brigadistas (o combatientes) forestales operan durante lapsos prolongados en ambientes inmensos y complejos por su topografía y vegetación. Como, en muchas ocasiones no cuentan con agua, se los capacita y entrena para controlar los incendios solo con herramientas manuales, máquinas pesadas, o bien mediante el encendido de quemas de ensanche y contrafuegos (fuegos programados y controlados por ellos mismos).
Todo parecería indicar que nuestra provincia es una de las más atrasadas de la región, en recursos humanos y en elementos. Resulta necesario aclarar que este atraso no es sólo responsabilidad de la actual gestión gubernamental.  La razón del mismo no es sólo consecuencia de no disponer de una ley de protección del bosque nativo y estar bajo el amparo de la ley nacional. De hecho Tierra del Fuego está adherida al Plan Nacional de Manejo del Fuego, este sistema federal que apoya la prevención, investigación y combate de los incendios forestales en todas las provincias y Parques Nacionales, pero para disponer de estos beneficios cada jurisdicción debe cumplir con algunas condiciones que en ocasiones, por cuestiones políticas, no todas las provincias cumplen. En los últimos 15/20 años la Patagonia y Parques Nacionales se organizó, invirtió y desarrolló en la temática, y a través del PNMF, recibió aportes nacionales para capacitación, recursos como vehículos, equipos de combate y apoyo aéreo. Por algún motivo nuestra provincia se quedó atrás.
Pero si aún necesitamos profundizar en esta cuestión, posiblemente podamos hablar de tres causas posibles: ESTADISTICAS, GESTION y DECISION POLITICA.
-          Estadísticas: En la región patagónica ocurren aproximadamente 2.000 incendios forestales por año, obviamente de diferente envergadura y se dispone, incluyendo a Parques Nacionales, de unos 800 combatientes dedicados exclusivamente a controlarlos. Los promedios de incendios denunciados por TDF son de 20 por año, una cantidad que comparativamente parece insignificante, por lo que se debería ratificar la rigurosidad de estas estadísticas, pero independientemente de la cantidad, deberíamos hacer un análisis científico para evaluar el impacto que esos incendios generan en los ecosistemas boscosos fueguinos. Posiblemente comprobemos que, debido a la naturaleza de la zona y la influencia antrópica posterior, los impactos son mucho más complejos de lo que imaginamos y esto debería motivar políticas gubernamentales mucho mas serias o ambiciosas en la prevención, el combate de incendios forestales y la posterior protección y restauración natural, en las zonas afectadas.
-          Gestión: se debería llevar a cabo un seria evaluación del área específica, sincerando su situación, rescatando las propuestas de trabajo elaboradas por el servicio de incendios, (planes de prevención, equipamiento, capacitación, operativos, planes de desarrollo, etc.) y cuáles han sido las respuestas. De esta manera, partiendo de su situación real actual, se podrá conocer el accionar de sus responsables del área y solucionar las potenciales falencias.
-          Decisión política: sin esta condición, toda intención de mejorar, resultaría estéril. Obviamente no podremos evitar la reiteración de hechos como los que estamos viviendo en este verano, pero deberíamos lograr en un futuro inmediato, disminuir la cantidad de siniestros, hallarnos más y mejor preparados para combatirlos, que sus consecuencias sean sensiblemente menores, sensibilizar a la población de forma que aprendamos a convivir mucho mejor con nuestra naturaleza, pero por sobre todo, implementar políticas perdurables, más profundas y eficientes.
 
Luego de la experiencia vivida en los últimos meses, los fenómenos climáticos que obligan a considerar nuevas estrategias, sólo deseamos que nuestros gobernantes estén a la altura de las circunstancias y que nuestra comunidad especialmente, comience a entender que el ámbito natural no es sólo la escenografía donde puedo hacer lo que se me ocurra, quizás es hora de comenzar a devolverle a esta región todo lo que a diario nos regala.